Cuando Pablo Iglesias y su partido Podemos llegaron al Congreso de los Diputados, la mayoría de miembros del resto de partidos sabrían que no pararía de atacarles como había hecho cuando aún no había conseguido su escaño. No obstante, muchos de ellos consideran que está cruzando los límites.

Iglesias acabará aislando su propio partido

En los diferentes actos protocolarios a los que ha asistido no ha parado de atacar a las instituciones españoles, dejando claro que los electores de Podemos no casan mucho con los grandes poderes del Estado, a los que Iglesias insiste que “muerden” al conciudadano. Entre los diferentes momentos de ataque ha realizado se encuentra la abstención de Podemos en el minuto de silencio de Rita Barberá o el pasado martes al acto de conmemoración del Día de la Constitución, al que faltó con su número dos, Iñigo Errejón. Pero ahí no se queda la cosa, puesto que Iglesias también eludió saludar al rey en el día de la Solemne Apertura de la Legislatura o su ausencia en la celebración del 12 de octubre para celebrar la Fiesta Nacional.

Pablo Iglesias está aislando su propio partido

Estos actos de rebeldía prolongada no son muy diferentes a los que ya han ido realizado a lo largo de los años los partidos Nacionalistas e Independistas. Pero, lo que más preocupa al resto de partidos que forman parte del Congreso, es la “cabezonería” del líder de Podemos a no ceder en nada. PP, PSOE y Ciudadanos si que están dispuestos, y ellos mismos se reconocen capaces, de ceder a algunas posiciones con el objetivo de lograr un futuro mejor, por ejemplo para las pensiones, la nueva ley educativa o para realizar una reforma de la constitución.

Pero este no es el caso de Iglesias, quien durante las diferentes reuniones que mantuvo con los líderes del resto de partidos políticos en ningún momento dio su brazo a torcer y se mantuvo en sus trece.

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