Internet, ese gran e inmerso mar de datos que permite que la gente esté más conectada entre si también se ha convertido en un mundo abierto donde se puede encontrar información sobre cualquier cosa.

Muchos consultan Internet antes que ir al médico

En todos los campos Internet ha crecido a grandes pasos. Enciclopedias virtuales como la Wikipedia ha sustituido a las grandes colecciones de papel, o plataformas digitales como Netflix o Wuaki están dejando poco a poco de lado al formato físico.

Pero, más allá del mundo del entretenimiento, Internet ha permitido que las personas puedan preocuparse más por su salud. Y es que, ¿qué no se puede encontrar en la red sobre salud? Si una persona se encuentra mal, nota un poco de fiebre o sin fuerzas, le basta con buscar en la red sus síntomas para saber que es lo que le pasa.

Estas miles de webs que hay en la red informan al paciente sobre la enfermedad y de cuáles son los tratamientos que podrían seguir, desde los fármacos que deberían tomar para encontrarse mejor a remedios naturales que podrían ayudarle para aliviar los síntomas.  ¿Qué le duele una muela? Basta con escribir “reducir dolor de muelas” y aparecerán cientos de resultados muy útiles para internauta.

La salud invade el mundo online

Aunque muchos médicos atacan este sistema, algunos enfermos defienden este medio para conocer un diagnóstico sobre su dolencia. El colapso de la sanidad pública, el tiempo que hay que esperar hasta que un médico realice su consulta médica o la increíble diferencia de precios que hay entre distintas farmacias provoca que muchos prefieran investigar por su cuenta en Internet cuál es la enfermedad que padecen o donde pueden comprar los medicamentos más baratos.

¿Quién puede echarle en cara a un enfermo que decida buscar por la red algún producto, como por ejemplo una muleta, para conseguir un mejor precio que el que le ofrecen en una tienda? Los comercios están en contra de esta práctica, debido a la gran libertad de precios que hay en Internet que afecta, especialmente, a las pequeñas tiendas. No obstante, el consumo en Internet crece cada vez más, y parece imposible detenerlo.

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