Por más que los organismos de protección animal intenten proteger a todas las especies del planeta, es imposible que las acciones de estas no acaben repercutiendo en la forma de pensar que tienen algunos sobre ellas. En el último caso se encuentran los lobos, que en Asturias se han acabado convirtiendo en todo un problema, considerado por muchos como uno de los mayores parajes de protección animal de España.

Acabaron con la vida de 21 lobos, habiendo previsto 45

Los lobos tienen que alimentarse donde sea y muchas veces, aunque su hábitat está a kilómetros de la civilización, de vez en cuando acaban llegando a una pequeña granja o a un pueblo donde encuentran algo de comer: ganado. Por culpa de los lobos, los ganaderos han perdido 180 cabezas de ganado en lo que va de año, pero las cifras aumentan si se echa un vistazo atrás.

Por ello, los ganaderos exigieron al gobierno que tomase cartas en el asunto para hacer frente a este gran problema que les está ocasionando muchas pérdidas y que no pueden trabajar para ganarse la vida sabiendo que puede aparecer un lobo que acabe con algún miembro de su ganado.

La batida para acabar con los lobos deja 21 especímenes muertos

¿Qué medidas podían tomarse al respecto? ¿Controlar mejor a la población de lobeznos de la comarca? ¿Intentar ayudar a los ganaderos económicamente para que instalasen nuevos sistemas de seguridad para evitar la entrada de los lobos en sus dominios? No, la solución del Gobierno fue más rápida y tajante: había que matar a 45 lobos. ¿Por qué? Pues porque fue la cifra que les pareció la más adecuada para dar una lección a estos animales.

Así, durante la batida pudieron acabar con 21 de los 45 lobos previstos, según lamentan los ganaderos que consideran este ataque como un completo fracaso. No obstante, ¿21 lobos no es ya una cifra considerable de pérdidas en estos animales?

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