Llega la Navidad y con ella Papá Noel y los Reyes Magos se pasan por la casa de los más pequeños para hacerles unos cuantos regalos. No siempre se obtiene lo que se ha pedido, pero aún así los niños están muy ilusionados con que por fin van a recibir muchos regalos en esta fiesta. No obstante, con algunos hay que tener mucho cuidado.

La privacidad de los más pequeños está en peligro

Cada vez son más los juguetes que se pueden conectar a Internet, lo que permite escuchar las conversaciones de los más pequeños. Si, es algo bueno para aquellos padres que no pueden estar las 24 horas encima de sus hijos y quieren saber que están haciendo.

Algunos juguetes graban las conversaciones de los niños y las envían a Estados Unidos

No obstante, ¿los que adquieren estos juguetes saben bien a lo que se están arriesgando? Porque representan un gran problema de privacidad. Es el caso de lo que ha pasado con dos muñecos; My Friend Cayla y l-Que. Están pensados para angloparlantes y se venden en España a través de Amazon. Estos juguetes traen consigo una pequeña aplicación para el móvil con el que los niños pueden mandar mensajes a los muñecos, reconociendo así la voz y lo que dicen.

No obstante, lo preocupante llega al escuchar que los muñecos preguntan datos personales, como cuál es su nombre, el de sus padres, a que colegio van o la ciudad donde viven. Una información muy personal que es enviada a los servidores de los Estados Unidos, en los que ya se pierde el control de lo que sucede con información.

El audio es enviado a la empresa Nuance Communications, las cuales traducen audio de texto. Así pues, la aplicación de los juguetes que tienen los niños lo que hace es almacenar todo lo que los más pequeños hablan y vulneran su privacidad.

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